Y si suspiras, puede que el gato negro se embriague del viento que sinuosamente dejaste escapar de tu boca -y puede que sonría, y que se ponga a bailar tango- y si te ries, puede que las haceras se conviertan en gelatina y los niños al caer al suelo, no lloren sinó que den bocados de placer. y si existes, puede que en el siglo XIV escriban sonetos para ti y los envien al espacio para que una estrella te los susurre cada noche.
martes, 15 de abril de 2008
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