‘y el cuento reaparece en mitad del cuento’
El proceso que experimenta Julio Medem con su obra en la creación y posterior deconstrucción –o reconstrucción- del guión, se puede definir como la necesidad de recuperar la esencia del personaje de Lucía. El autor tomó esta figura femenina como punto de partida para el desarrollo argumental, para la creación de una ficción. Se puede decir que se ha producido un doble proceso que condiciona los cambios de guión: de la idea, al guión escrito y del guión literário a la película. Digamos que en el momento de concebir la idea, Lucía era el hepicentro del cual partírían después más caminos y nuevas histórias. Podemos observar que en el guión escrito, la idea de Lucía como centro sigue latente pero en menor grado, se da más importancia a otros aspectos más narrativos referidos a la acción. Si observamos después la ejecución fílmica, tan solo basándonos en el inicio, vemos que se trata constantemente de devolver el estatus a la figura de Lucía.
Pero eso, es solo un detalle. Si lo analizamos con perspectiva, se puede afirmar que Lucía y el sexo es una película de personajes. Medem se carateriza, como podemos observar en Los amantes del Círculo Polar o en la reciente Caótica Ana, por construir histórias humanas, dónde la persona prevalece a la acción. Este antropocentrismo, que desprende también Lucía y el sexo, es la causa del carácter mutable de su guión. Una narración por y para personas conlleva dejarse llevar por las características principales de éstas, la contradicción y el cambio. Los seres humanos somos débiles y fuertes, seguros e inseguros, hipócritas y sinceros; Un sinfin de oposiciones que son las que mueven a los personajes de Lucía y el sexo casi inconscientemente, a escondidas del propio creador. Helena, Lorenzo, Lucía, Belén y todos los actantes funcionan como móbiles de la acción; Éste es uno de los principales motivos que justifican que el traslado del guión inicial al montaje final esté lleno de cambios, porque los personajes son entes que escojen qué prefieren y Medem, casi como títere (o símil) de Lorenzo, hace lo que ellos le dictan.
Tras esta idea abstracta de los personajes como dictadores de los acontecimientos, vemos que en la propia narración hay un elemento que nos suggiere el por qué de los cambios producidos: Lorenzo como escritor. En el filme vemos como la metalingüística de la creación artística es, entre otros, lo que hace que los acontecimientos sigan un rumbo u otro. Lorenzo, dice, es capaz de hacer que su cuento (autobiografía y pel·lícula a la vez) cambie el orden natural de las cosas: “Ésta es la segunda ventaja, y la más grande, que des de aquí se le puede cambiar el rumbo, si tu me dejas, si me das tiempo.” Del mismo modo, Julio Medem se ve capaz de alterar su propio guión como si se tratara del cuento del protagonista, que se escribe y rescribe, construyendo y reconstruyendo acciones a su alrededor.
Antes de adentrarnos en el análisis en sí mismo, cabe decir, que pese a las diferencias entre guión y película, se trata de un mismo mensaje transmitido a partir de discursos distintos. Tanto el guión escrito como la película son un cúmulo de casualidades, relaciones de ideas inverosímiles y desordenes u ordenes cambiantes. Ahora bien, en el guión escrito se trata de (de)mostrar mientras que en la película, después de un proceso de maduración, se busca sugerir a partir de detalles sutiles. Ambos relatos parten de aquello trascendental, de una construcción que pretende no dejar indiferente, pero lo consiguen de modos distintos. Cuando se realiza un guión, se piensa en imágenes pero se tiene, inconscientemente, muy en cuenta los aspectos relacionados con la palabra; Posteriormente, se adaptan aquellos que resultan demasiado artificiosos. Julio Medem propone dos maneras de entender el mensaje, aunque ambas tienen el mismo efecto y se pueden leer del mismo modo. Ambas son un rompecabezas cuyas piezas son escenas que pueden ubicarse en un lugar u otro puesto que el sentido global se mantiene. Cabe descubrir qué implica escoger un orden determinado de los elementos y ver como se influencian los unos a los otros.
En el presente trabajo se pretenderá, paralelamente a la especificación y descripción de los cambios producidos, sacar hipótesis que estén relacionadas con la narratividad cinematográfica, la construcción de un guión y la creación de personajes.
Extracto de la Introducción del trabajo Lucía y el Sexo, El viaje de Julio Medem para Introducción al Guión. Abril 2008
El proceso que experimenta Julio Medem con su obra en la creación y posterior deconstrucción –o reconstrucción- del guión, se puede definir como la necesidad de recuperar la esencia del personaje de Lucía. El autor tomó esta figura femenina como punto de partida para el desarrollo argumental, para la creación de una ficción. Se puede decir que se ha producido un doble proceso que condiciona los cambios de guión: de la idea, al guión escrito y del guión literário a la película. Digamos que en el momento de concebir la idea, Lucía era el hepicentro del cual partírían después más caminos y nuevas histórias. Podemos observar que en el guión escrito, la idea de Lucía como centro sigue latente pero en menor grado, se da más importancia a otros aspectos más narrativos referidos a la acción. Si observamos después la ejecución fílmica, tan solo basándonos en el inicio, vemos que se trata constantemente de devolver el estatus a la figura de Lucía.
Pero eso, es solo un detalle. Si lo analizamos con perspectiva, se puede afirmar que Lucía y el sexo es una película de personajes. Medem se carateriza, como podemos observar en Los amantes del Círculo Polar o en la reciente Caótica Ana, por construir histórias humanas, dónde la persona prevalece a la acción. Este antropocentrismo, que desprende también Lucía y el sexo, es la causa del carácter mutable de su guión. Una narración por y para personas conlleva dejarse llevar por las características principales de éstas, la contradicción y el cambio. Los seres humanos somos débiles y fuertes, seguros e inseguros, hipócritas y sinceros; Un sinfin de oposiciones que son las que mueven a los personajes de Lucía y el sexo casi inconscientemente, a escondidas del propio creador. Helena, Lorenzo, Lucía, Belén y todos los actantes funcionan como móbiles de la acción; Éste es uno de los principales motivos que justifican que el traslado del guión inicial al montaje final esté lleno de cambios, porque los personajes son entes que escojen qué prefieren y Medem, casi como títere (o símil) de Lorenzo, hace lo que ellos le dictan.
Tras esta idea abstracta de los personajes como dictadores de los acontecimientos, vemos que en la propia narración hay un elemento que nos suggiere el por qué de los cambios producidos: Lorenzo como escritor. En el filme vemos como la metalingüística de la creación artística es, entre otros, lo que hace que los acontecimientos sigan un rumbo u otro. Lorenzo, dice, es capaz de hacer que su cuento (autobiografía y pel·lícula a la vez) cambie el orden natural de las cosas: “Ésta es la segunda ventaja, y la más grande, que des de aquí se le puede cambiar el rumbo, si tu me dejas, si me das tiempo.” Del mismo modo, Julio Medem se ve capaz de alterar su propio guión como si se tratara del cuento del protagonista, que se escribe y rescribe, construyendo y reconstruyendo acciones a su alrededor.
Antes de adentrarnos en el análisis en sí mismo, cabe decir, que pese a las diferencias entre guión y película, se trata de un mismo mensaje transmitido a partir de discursos distintos. Tanto el guión escrito como la película son un cúmulo de casualidades, relaciones de ideas inverosímiles y desordenes u ordenes cambiantes. Ahora bien, en el guión escrito se trata de (de)mostrar mientras que en la película, después de un proceso de maduración, se busca sugerir a partir de detalles sutiles. Ambos relatos parten de aquello trascendental, de una construcción que pretende no dejar indiferente, pero lo consiguen de modos distintos. Cuando se realiza un guión, se piensa en imágenes pero se tiene, inconscientemente, muy en cuenta los aspectos relacionados con la palabra; Posteriormente, se adaptan aquellos que resultan demasiado artificiosos. Julio Medem propone dos maneras de entender el mensaje, aunque ambas tienen el mismo efecto y se pueden leer del mismo modo. Ambas son un rompecabezas cuyas piezas son escenas que pueden ubicarse en un lugar u otro puesto que el sentido global se mantiene. Cabe descubrir qué implica escoger un orden determinado de los elementos y ver como se influencian los unos a los otros.
En el presente trabajo se pretenderá, paralelamente a la especificación y descripción de los cambios producidos, sacar hipótesis que estén relacionadas con la narratividad cinematográfica, la construcción de un guión y la creación de personajes.
Extracto de la Introducción del trabajo Lucía y el Sexo, El viaje de Julio Medem para Introducción al Guión. Abril 2008



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